Terra Alta

La Terra Alta es uno de esos sitios escondidos donde si alguien no te lleva, nunca vas a descubrir. Este quizá sea el atractivo de esta región, no es un sitio inaccesible pero digamos que goza de cierto anonimato. Como el mismo topónimo indica, Terra Alta, hace referencia a la situación elevada en la que se encuentra la región con respecto al río Ebro. El mismo río Ebro es el que se encarga de rodear las sierras de la comarca y, a vista de pájaro, definir la silueta de esta tierra situada en el sur de Cataluña.

Fue en la Terra Alta donde un jovencísimo Pablo Picasso, invitado por un amigo de la comarca llamado Manuel Pallarès, paso dos largas estadas recuperándose de una enfermedad y aprendiendo a observar la vida rural y también a pintarla y dibujarla. Picasso afirmaba en su biografía escrita por el francés Henry Gidel que todo cuanto sabía lo había aprendido en el pueblo de Pallarés. Aparentemente la primera estada del artista fue una especie de viaje iniciático, según cuenta su biografía, Picasso pasó semanas viviendo en las montañas, “en el seno de la naturaleza salvaje: espesos bosques, barrancos, torrentes helados. Durmieron en una gruta, sobre lechos de hierba y cocían arroz en hogueras.” Eso no le impidió en absoluto seguir dibujando y pintando. De allí saldrían sus primeros cuadros cubistas.

El pueblo donde Picasso se hospedaba es Horta de Sant Joan, desde Batea, pueblo vecino a Horta y donde se encuentran todas las fincas y bodegas de Casa Mariol, se divisan al horizonte las montañas pintadas por Picasso, conocidas como los Puertos de Beceite. De esas montañas nace el río Algars y el río Matarraña, ríos que pasan por Batea hasta su desembocadura en el río Ebro.

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Batea es el pueblo con el territorio más extenso de la comarca. Se cultivan unas 4.000 hectáreas de viña haciendo una producción de uva anual alrededor de los 20 millones de kilos. La agricultura es mayoritariamente de secano con un bajo índice de pluviosidad  y máxima exposición solar en verano. Las viñas se conservan en un estado muy sano gracias a la combinación de los dos vientos predominantes: el cierzo, muy seco y el garbí, un viento local húmedo.

Cuando Casa Mariol abrió su primera tienda en Barcelona, los periódicos lo titularon como “Casa Mariol, los embajadores de la Terra Alta”. Sin duda, el vino de la tierra y aquellos que lo hacemos tenemos la responsabilidad de ser embajadores de esta tierra desconocida pero con mucho por conocer.

5 opiniones en “Terra Alta”

  1. Hola
    Yo soy uno de esos espanoles curiosos que viajo y un dia conocio New York y me atrapo.Hoy es la primera vez que pruebo vuestro vino tinto con garnacha,ull de ebre y samso,y he de decir que me ha impresionado.Ojala algun dia pueda conoceros personalmente.Conozco el Delta pero numca fui a la Terra Alta pero seguro os visitare.Seguid produciendo vinos de esta calidad.Feliz Ano

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